“POSITIVO, POSITIVO, siempre POSITIVO”

On 22 enero, 2014 by Gloria Viseras

Parece increíble pero a día de hoy todavía hay entrenadores que afirman que los deportistas rinden más bajo presión (léase a gritos).  Yo no estoy de acuerdo.  Creo que en el ámbito de la educación, se ha demostrado sobradamente que la presión, el castigo físico o el miedo son aspectos bloqueantes que impiden a la persona aprender y crecer.

Miedo

El miedo está presente en nuestras vidas y de manera directa o indirecta, todos padecemos sus consecuencias en el día a día.  El miedo básico puede ser beneficioso para el ser humano en cuanto a que provoca una alerta contra los peligros reales y puede resultar un mecanismo de autoprotección muy potente.

Sin embargo, existe otro tipo de miedo, el que paraliza, que nos hace retraernos y nos impide reaccionar para superar sus causas. Es este miedo el que puede ser manipulado para dominar a otros, a nivel individual o colectivo.  El problema es cuando se utiliza este miedo como instrumento de presión.

¿Cual es mi experiencia? Yo me crié como gimnasta en el miedo y la presión.  Yo fui una gimnasta sometida.  El miedo era intenso, angustioso y paralizante y la mayoría de las veces no sabía ni a qué tenía yo miedo.  A pesar de los éxitos que conseguí como gimnasta, siempre he pensado que no llegué a desarrollar todo mi potencial.   Siempre fui  “senior”. Empecé a competir internacionalmente con 12 años.  Después de los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, con 15 años, siendo Campeona de España absoluta y con otro ciclo Olímpico ante mi, mi padre me sacó del centro de alto rendimiento porque la presión estaba ya causando demasiados daños físicos, emocionales y psicológicos. Esto es quemar a una gimnasta antes de tiempo.  A día de hoy la gimnasta ha de tener como mínimo 16 años para poder competir en unos Juegos Olímpicos.  Alguna vez he hablado del “secuestro emocional” que yo sentía aunque ese nombre, esa realización la hice muchos, pero que muchos años después.  En su día yo solo sentía angustia.  Con apenas 15 años y siendo víctima de abusos sexuales y psicológicos desde hacía años en el entorno deportivo, el miedo y la presión en mi eran tan grandes que mi cuerpo instintivamente empezó a romperse como mecanismo de autoprotección.  Y no … no era “cuento”.  Eran lesiones reales. Crecer en este ambiente de miedo y presión ocasiona trastornos que van mucho más allá del deporte y del momento.  Todavía a día de hoy sufro de miedos profundos y la mayoría de las veces no se ni a qué tengo miedo.

La gimnasia es un deporte “peligroso” en el que la superación de los miedos juega un papel muy importante.  La gimnasta ha de superar muchos miedos desde el mismo momento en que entra en un gimnasio:  el miedo a subirse en una barra, el miedo a hacer un mortal, el miedo a competir, el miedo a fracasar en la consecución de unos objetivos …  Hay entrenadores que no solo no saben como gestionar estos miedos ni como ayudar a la gimnasta a superarlos, sino que algunos llegan a utilizarlos como herramienta de presión sin darse cuenta de que lo único que consiguen es el bloqueo, la angustia y la paralización del aprendizaje de la gimnasta.

Pero es que además, a esos miedos que ya de por si trae este deporte,  la gimnasta no necesita añadir el miedo a una bronca, el miedo a un desprecio, el miedo a ser humillada ante sus compañeras o el miedo a ser ignorada por su entrenador.  En niñas tan jóvenes, estos son miedos muy reales, muy potentes y muy paralizantes.

¿Cuantas gimnastas españolas se han quedado a mitad de camino sin poder desarrollar todo su potencial gimnástico por culpa de esa presión paralizadora provocada por el miedo?  Voy más allá, nunguna gimnasta llegará a desarrollar todo su potencial con metodologías basadas en la negación de su personalidad, el miedo y la presión.  Una gimnasta sometida es una gimnasta paralizada.

Los americanos siempre hablan de una metodología de entrenamiento basada en el refuerzo positivo para poder mantener a gimnastas en el gimnasio y no quemarlas antes de tiempo.  En un país donde el deporte de la gimnasia es privado al 100% y donde los padres invierten auténticas fortunas en la formación gimnástica de sus hijas, los americanos son especialistas en motivar a las gimnastas y a sus padres a continuar haciendo gimnasia.  Y esto lo hacen precisamente con metodologías de refuerzo positivo donde las gimnastas son reconocidas en su esfuerzo y son las que deciden por si mismas si quieren hacer gimnasia y qué grado de implicación quieren tener con el deporte.

El trabajo de un entrenador es enseñar a su gimnasta a pensar por si misma, hablar, preguntar y automotivarse desarrollando su propia personalidad (no la del entrenador) como gimnasta.  En cualquier caso, las gimnastas que están excesivamente controladas y sometidas y solo están en el gimnasio para obedecer y satisfacer a su entrenador, nunca llegarán realmente a desarrollar todo su potencial.  Será muy difícil que este tipo de gimnastas llegue a tener fuerza psicológica necesaria para la alta competición, al menos a largo plazo.  Las gimnastas han de crecer por si mismas como gimnastas y como personas.  Los entrenadores solo pueden acompañarlas en ese proceso.

Una metodología de refuerzo positivo es decirle a una gimnasta lo que ha de hacer para que le salgan los elementos … no decirle constantemente lo que hace mal y lo inútil que es.  Un ejemplo muy simple, cuando una gimnasta se cae de la barra ya sabe que lo ha hecho mal, no hace falta que el entrenador le insista en lo mal que lo ha hecho sino reforzar la idea de que hacerlo bien es posible y sobre todo insistir en qué es lo que tiene que hacer para no caerse.   La metodología positiva es la que se basa en un “vamos que tu puedes” en vez de un “no sirves para nada”.  Es decirle “tira mas del brazo derecho” en vez de gritarle despectivamente “¿Pero qué haces?”   Como decía un famoso míster “Tu siempre NEGATIFO, nunca POSITIFO”. Yo le doy la vuelta y digo “POSITIFO, POSITIFO siempre POSITIFO”.  El refuerzo positivo resulta en una actitud positiva de la gimnasta para con el deporte y para con sigo misma.  De métodos de trabajo positivos se forman gimnastas tipo “yo puedo”.

A la larga, la presión, el miedo, los gritos y el leguaje abusivo solo resulta en gimnastas (y personas) inseguras y con autoestima baja, algunas con grandes potenciales desperdiciados que acaban abandonando antes de tiempo. Solo una metodología basada en el refuerzo positivo y en el respeto por la gimnasta y su personalidad resultará en gimnastas y personas equilibradas.  No hay que olvidar que las gimnastas son niñas o adolescentes que están en pleno desarrollo.  Cuando su carrera gimnastica termine apreciarán todo eso bueno que les ha enseñado la práctica de este maravilloso deporte y encima habrán disfrutado practicándolo.

Merece la pena intentarlo, ¿no creéis?

9 Responses to ““POSITIVO, POSITIVO, siempre POSITIVO””

  • Gracias Gloria por tus post! Me tienes enganchada!!!
    😉

  • Me apunta correctametne Juan Manuel Surroca que la frase de Michels al periodista fue “Tu siempre negatifo, nunca positivo”. Yo quería darle la vuelta y decirlo precisamente en positivo. “POSITIVO, POSITIVO, siempre POSITIVO”. ¡Gracias maestro!

    • Es una pena que una organizacif3n tan mrslvialoaa se vea oscurecida por la parcialidad de los resultados. Es muy difedcil educar a unos hijos que ya de jf3venes observan injusticias tan grandes como que por ser de Teruel o de ciertos clubs tienen casi asegurada el acceso a la final.Luchar contra la injusticia de los clubs es difedcil, pero contra la del origen es me1s fe1cil. Cambiando cada af1o los lugares de disputa de las diferentes fases del campeonato se minimiza ese problema

  • Thank you!

  • Me ha encantado Gloria, cuanta razón tienes. 😉 besos.

  • gimnastas y no en funcif3n de donde toca entrenar y de los aptaaros que tienen cada deda. Seguro que en el campeonato de Espaf1a se van a notar estos dedas entrenando con todos los aptaaros y nuestr@s gimnastas lo van ha hacer fenomenal porque las ganas y el esfuerzo no les faltan.A veces los suef1os se hacen realidad, esperemos que este suef1o que la familia de la gimnasia artedstica este1 viviendo temporalmente, algfan deda sea una realidad permanente.Muchas suerte a tod@s l@s gimnastas en Valencia os merece9is que os salga todo genial.Natalia

  • Totalmente de acuerdo con todos los coetrmanios. Realmente es una pena que por culpa de no poder disfrutar de unas instalaciones fijas y en condiciones ( con foso) vaya a llegar un momento en el que nuestros hijos y gimnastas, se tengan que plantear o el cambiar de ciudad para poder seguir con sus entrenamientos o dejar la pre1ctica de este maravilloso deporte. daltimamente hemos sufrido dos lesiones de importancia a causa de no disponer de foso y lo peor que puede pasar es que los nif1os cojan miedo a los aparatos.

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