#ElAbusoNoPrescribe

On 17 mayo, 2016 by Gloria Viseras

Ese lunes me levanté como cualquier otro lunes, dispuesta a hacer frente a la semana, a mi día de trabajo, de familia, de compras, de cenas, de plancha, de deberes de mi niña, … Pero esa semana no iba a ser como cualquier semana.

El viernes me había llamado mi querida Vicky Bernadet para preguntarme si quería participar en la entrega en el Congreso  de las más de 306.000 firmas de la campaña de Change.org impulsada por Miguel Hurtado a favor de eliminar la prescripción del delito de abuso sexual infantil. A Miguel lo había seguido en sus apariciones en prensa y televisión y había firmado y difundido su campaña entre mis conocidos y amistades. ¡No me lo podía creer! ¡Que grandísimo honor poder participar en un tema que tiene tanto significado para mi!

Cuando mi caso salió en prensa, Change.org me contactó para que iniciara precisamente esa campaña. Yo lo pensé pero en ese momento me encontraba en un estado emocional muy delicado y centrada en protegerme a mi misma del batallón de insultos y el acoso que estaba sufriendo en prensa y redes sociales por el entorno de mi abusador. No encontré la fuerza para lanzar la campaña. Por eso, me emocionó ver que la había iniciado Miguel, la hice un poquito mía y la apoyé difundiendo y animando a la gente a que firmara.

Yo soy una de esas supervivientes que no han podido tener acceso a la justicia porque el delito estaba prescrito en el momento en el que yo tuve la fuerza para denunciar. Las consecuencias de no haber podido juzgar a nuestro abusador van mucho más allá de lo que parece y no se limita a que no se nos haya podido reponer por el delito que cometió contra nosotras. Yo no podía permitir que, tras confirmar que había habido más casos, mi abusador continuara a cargo de menores en el mismo entorno en el que había abusado de mi. Con un informe pericial de la policía que decía que a pesar de estar prescrito el delito consideraban los hechos denunciados “totalmente veraces,” no conseguimos que se pudiera celebrar un juicio. La ley es muy clara en ese sentido. Una vez pasados cierto número de años, el delincuente ya no es responsable de lo que hizo a pesar de que sus víctimas sufren las consecuencias durante toda la vida. Nuestra causa se archivó por prescripción y esto dio pie a que su entorno apareciera en medios y redes sociales clamando falsamente que había sido declarado inocente y que se le había absuelto. Difícilmente puede un juez haber declarado inocente (o culpable) a una persona sin haberse celebrado un juicio.

Pero voy más allá. Después de soportar 6 meses de acusaciones e insultos por parte de su entorno y de que aquello empezara a parecer el mundo al revés, mi compañera de equipo Irene y yo salimos a contar nuestra historia en medios. Irene, también víctima de abusos sexuales, el entrenador que presenció los abusos y varios medios de comunicación, fuimos acusados de supuesto “daño a su honor” y nos tuvimos que sentar ante un juez pero en el banquillo de los acusados. Tenemos una clara sentencia en primera instancia a nuestro favor y ahora estamos a la espera de resolución de su recurso por la Audiencia Provincial de Madrid.

El martes conocí a Miguel. Cargada con mi osito Misha y mi medalla de participación olímpica (que no de oro como se ha dicho en algún medio) nos reunimos en las oficinas de change.org para compartir los objetos que irían en las urnas al Congreso.

Miguel me atrapó con su fuerza, su coherencia, su generosidad, su valentía y su claridad de ideas. Sentí como conectábamos a un nivel difícil de explicar a través de un objetivo común. Sentí ese empoderamiento que nos hace seguir luchando y seguir sanando. Allí estaban también Vicki y su hada madrina, ambas testigos de la evolución en los proceso de empoderamiento tanto de Miguel como mío. Me explicaron el significado de los objetos de otras víctimas anónimas que participaban también en la entrega de las firmas, todas ellas con historias conmovedoras.

Misha representa mi sueño olímpico. Yo me agarraba a Misha en los momentos más duros de mi preparación y también después cuando todo había terminado. Misha ha sido testigo de muchas lágrimas aunque también de muchas sonrisas. La medalla no es una medalla ni de oro, ni de plata, ni de bronce pero tiene un significado especial porque es una medalla de participación en unos juegos en los que sólo competimos 9 mujeres representando a España: mi compañera Irene Martínez la más joven con 14 años y yo con 15. No hubo ningún equipo femenino español en esos juegos y solo hubo representación femenina en dos deportes: gimnasia (con 3) y natación (con 5).

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Y por fin llegó el Miércoles. Me levanté con los nervios a flor de piel intentando entender la trascendencia y la responsabilidad de lo que íbamos a hacer esa mañana respaldados por nada menos que 306.000 personas. Llegamos a las oficinas de Change.org, recogimos las urnas y las firmas y allá que nos fuimos calle abajo hacia el Congreso nerviosos y emocionados. La acogida de los medios fue fantástica y el acto de entrega tuvo muy buena repercusión en medios. Al final de la mañana yo seguía con el nudo en el estómago.

Al día siguiente un medio me pidió participar en un programa de tema psicológico. Una periodista me llamó para preparar la entrevista y yo le conté mi historia. Al día siguiente me volvió a llamar para decirme que habían visto “por ahí” que a mi abusador lo habían “exculpado” y “declarado inocente”. Me di cuenta de que eso había calado a pesar de mis esfuerzos y, sobre todo, a pesar de ser absolutamente falso. Eximirle de responsabilidad penal por la prescripción del delito no es lo mismo que declararle inocente. La periodista me comentó que haríamos la entrevista sin dar ni mi nombre ni el nombre de mi abusador porque los abogados del medio no querían recibir denuncias. Me planteé si hacer la entrevista en esas condiciones pensando que si se quieren cambiar las cosas son siempre “otros” los que han de ser valientes y generosos. Pero luego decidí hacerlo porque lo importante ahora no es ni mi nombre ni el nombre de mi abusador. Lo importante es crear conciencia social sobre este crimen atroz y que la sociedad se de cuenta de que este es un problema de todos. Si no conseguimos condenar a los abusadores sexuales de menores, estos seguirán en la calle y en muchos casos a cargo de nuestros niños sin que ni siquiera sepamos lo que realmente son. Y así, el domingo expliqué anónimamente las consecuencias que tiene en la vida de las personas ser abusada sexualmente cuando eres un niño indefenso.

Una persona me decía en redes sociales que no era razonable eliminar la prescripción de los delitos sexuales a menores porque un delito de asesinato también prescribe. Nosotros no queremos comparar delitos, ni decidir cual es más o menos importante. Dicho esto, un asesinato se puede empezar a investigar desde el momento en el que ocurre, el abuso sexual infantil no y de hecho las víctimas tardan una media de entre 15 y 20 años en poder recuperarse lo suficiente como para verbalizar lo que les hicieron. Algunas víctimas no lo hacen en el transcurso de toda su vida. Y recuerdo que según la Comisión Europea son 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños los que sufren abuso sexual antes de cumplir los 17 años.

Los plazos de prescripción se establecen como medida puramente administrativa y son plazos arbitrarios que nada tienen que ver con las características específicas del delito ni con los procesos físicos, emocionales y psicológicos de las víctimas. Debemos legislar pensando en las víctimas porque no es responsabilidad de los menores denunciar que están siendo abusados sino de los adultos proporcionar los entornos sanos en los que nuestros niños puedan desarrollarse.

Como bien decía Miguel a las puertas del Congreso. “Esta no es una campaña de venganza ni de odio. Esta es una campaña de protección del menor.” Porque solo juzgando a los abusadores sexuales de menores podremos apartarlos de nuestros hijos. Cuando ya se tienen fuerzas para hacerlo ¿para qué denunciar si no se va a conseguir llegar a juicio? “Nosotros no tenemos dinero ni poder. Solo tenemos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”, decía Miguel, y con ella lucharemos.

Lucharemos para que la eliminación de la prescripción del abuso sexual infantil se añada a la agenda política. Lucharemos por que los partidos políticos, todos ellos, se unan en un compromiso de llevar a debate esta lacra social en la Comisión de la Infancia. Lucharemos por que las víctimas puedan tener espacios donde contar sus historias sin ser sometidos a una tremendamente dañina re-victimización secundaria. Queremos saber por qué en otros paises se juzgan los casos sean lo antiguos que sean, y en nuestro país no es posible. Queremos saber porqué no se puede juzgar un delito de abuso sexual infantil antiguo y que resulte en una sentencia o en una declaración de “hechos probados” aunque no resultara en un castigo para el abusador o una pena de carcel.

Sabemos que este en un camino largo y complicado pero a fuerza y determinación no nos gana nadie. Hemos sobrevivido al abuso y a sus consecuencias y nos uniremos para poder hacer los cambios sociales necesarios para que este delito que nos afecta a todos deje de ser invisible y pueda ser juzgado, hayan pasado los años que hayan pasado.

Si todavía no has firmado y quieres unirte a nosotros para llegar a las 500.000 firmas, puedes hacerlo en https://www.change.org/p/los-delitos-sexuales-contra-menores-nunca-deben-prescribir-nohayperd%C3%B3n?source_location=search_index&algorithm=curated_trending&grid_position=3

Hoy he mirado y las victimas de abuso sexual infantil tenemos el apoyo de 312.104 personas que han respaldado a Miguel en su campaña.  Gracias Miguel por tu determinación, por tu valentía, por tu fuerza y por tu generosidad. Seguimos.

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