El abuso sexual en el deporte – Enseña a tus hijos a protegerse

On 12 enero, 2014 by Gloria Viseras

En los últimos meses hemos podido leer en prensa noticias de casos de abuso sexual infantil (ASI) en todos los ámbitos.  Por desgracia el ámbito del deporte no se libra.

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Es muy preocupante.  Para poder combatirlo,  el abuso sexual en la infancia tiene que dejar de ser el gran tabú que todavía continúa siendo a día de hoy.  No debemos asumir que el deporte es “sano” por el mero hecho de ser “deporte”. En la inmensa mayoría de los casos lo es … pero en ocasiones no.  Hay personas que me dicen que no hay que causar alarma social porque los padres dejarán de llevar a sus hijos a hacer deporte … y yo creo que, a lo mejor, un poquito de alarma social si que es necesaria para concienciar de este problema social generalizado que hace tanto daño a nuestros niños y a nuestra sociedad.  Lo que está claro es que “callando” y “tapando” , que es como venimos haciéndolo hasta ahora, ni prevenimos ni protegemos a nuestros hijos.

No soy psicóloga ni pretendo hacer de psicóloga.  Escribo desde la experiencia de haber sido victima de abusos sexuales en la infancia en el entorno deportivo y como madre de un deportista que ha sido Subcampeón de Europa y Subcampeón del Mundo en su etapa de juvenil.   Soy el ejemplo perfecto de que estar informada sobre el abuso sexual infantil, no hace que nuestros hijos no practiquen deporte, de alto nivel incluso, sino que ayuda a que lo practiquen de manera segura y sana.  La inmensa mayoría de los entrenadores son excepcionales como profesionales y como personas, como los que tuve la suerte de encontrar para mis hijos.  Mi objetivo es ayudar a detectar precisamente los que no lo son y sobre todo ayudar a que como padres enseñemos a nuestros hijos a protegerse a si mismos.

Si nos entretenemos por un momento a ver las escasas estadísticas que existen, se nos ponen los pelos como escarpias.   No sabemos ni siquiera el alcance real que tiene esta lacra en nuestra sociedad.  El abuso sexual infantil es tan tabú que por no haber, no hay casi ni estudios ni en el deporte ni en ningún otro ámbito.  En general se calcula que a día de hoy “un 23% de las niñas y a un 15% de los niños sufre algún tipo de abuso sexual antes de los 17 años.  De estos, un 60% nunca recibirá ayuda de nadie porque ni lo habrá denunciado ni nadie lo habrá detectado.”  Esto es una barbaridad.  Estos datos son de un estudio que pidió el Ministerio de Asuntos Sociales en 1994.  Os dejo este enlace de una entrevista a Vicky Bernadet que dirige la Fundación Vicky Bernadet, dedicada desde hace años a la prevención y a la ayuda a víctimas de abuso sexual infantil:  http://www.sincronia.org/voces/vicki-bernadet/

El deporte, al igual que la educación, no es una opción.  Es parte integral del desarrollo de nuestros hijos.  Como padres debemos tener todas las herramientas necesarias para protegerlos y asegurarnos de que el entorno deportivo es efectivamente sano y seguro.  Igual que ni nos planteamos dejar de llevar a nuestros hijos al colegio cuando sale un caso de algún maestro pederasta, tampoco deberíamos plantearnos que dejen de hacer deporte.  Lo que si debemos hacer es informarnos y no dejar a nuestros hijos en manos de cualquiera.  No podemos criarles en una burbuja y aunque si que podemos empezar por enseñarles a protegerse de los depredadores sexuales, esto no basta.  Hay que acabar con esta lacra.  PUNTO.  Hay que hacer que este tipo de delincuentes se sientan acorralados y que sepan que estamos atentos y no podrán seguir cometiendo impunemente semejantes atrocidades.

Atrás quedaron los días en los que estaba pedagógicamente aceptado que se le diera un azote a un niño “por ser malo”.  Los daban en el entorno escolar, en los entornos familiares y por supuesto también en el entorno deportivo.  Sin embargo, la línea del abuso sexual es muy clara y ha sido muy clara siempre.  Es un delito atroz y lo ha sido siempre.  Se comete poco a poco, muy sutilmente, muy en secreto y en la intimidad. Los delincuentes sexuales abusan de su poder sobre los niños, como adulto o como entrenador y poco a poco van testando y sobrepasando líneas que nunca se deben sobrepasar.  Enseñamos a nuestros niños que hay que obedecer a los adultos sin rechistar … y esto se nos puede volver en contra.  Es importante entender que los niños callan.  Los niños no entienden el concepto de “víctima” pero si sienten culpa y vergüenza y piensan que son cómplices de algo malo que ni siquiera entienden.   Como decía Marilyn, “Es más fácil sonreír que explicar porqué estoy triste”.

¿Qué tenemos que hacer como padres para evitar que nuestros hijos sean abusados sexualmente no por extraños, sino precisamente por “conocidos”?

Siempre hemos enseñado a nuestros hijos a no “hablar con extraños”.  Ahora nos damos cuenta de que también hay que hablarles de los límites que las “personas de confianza” nunca pueden sobrepasar.  El 93% del abuso sexual infantil lo comete una persona de confianza del entorno del niño o de los padres.  Los entrenadores de nuestros hijos entran dentro de la categoría “personas de confianza” y además suelen ser personajes idolatrados por el niño o incluso, a veces, por los padres.  Aquí además entra en juego la idealización que nuestra sociedad hace de las figuras deportivas, el deseo del niño (y de los padres) por ser una estrella del deporte, la idealización que se hace del entrenador y el carácter endogámico de algunos deportes  … además de otros factores.  Todo esto, además de la edad temprana a la que se empiezan a practicar algunos deportes, especialmente los deportes individuales, favorece que el entorno deportivo pueda llegar a ser “ideal” para que este tipo de delitos pueda cometerse impunemente.

Me consta que es ahora cuando se está por fin trabajando para establecer métodos de control y protocolos para la prevención del abuso sexual en el deporte, al menos a nivel del alto rendimiento.  En algunos deportes se llega a desarraigar a niños muy jóvenes de sus entornos familiares para vivir en concentración permanente, cosa que, en mi opinión, no es en absoluto necesaria más que en casos de deportistas que no viven en las ciudades donde están los centros de alto rendimiento.

Sin embargo, nosotros como padres, no debemos dejar en manos de nadie la seguridad y el bienestar de nuestros hijos, por mucho Federación X que sea.

Por ello creo que aparte de lo que hagan clubs e instituciones, los padres debemos estar concienciados y saber cómo ayudar a nuestros hijos a protegerse y conocer las señales de alarma que inevitablemente el niño nos da, en el entorno deportivo y en todos los entornos en los que nuestro hijo se mueve.

La mejor manera de prevención es la educación.  Tenemos que hablar con nuestros hijos y sobre todo tenemos que escucharles.  Tenemos que observarles para detectar cualquier cambio brusco en el comportamiento o cambios en su personalidad.  El deporte, incluso el de élite o alto rendimiento, puede hacer a nuestros hijos más responsables, mas disciplinados … pero nunca debe cambiar el carácter de un niño.  Un niño alegre y confiado que de pronto se vuelve huraño, agresivo o excesivamente callado debe hacer que nos preguntemos qué está pasando.

Debemos hablar a nuestros hijos sobre su  cuerpo y sobre sexualidad y llamar a cada cosa por su nombre. Debemos enseñarles dónde están los límites, a decir NO y que NO es NO.  Debemos crear la confianza suficiente en ellos para que si tienen cualquier duda sea a nosotros a quienes pregunten.

Un entrenador es un profesional del deporte.  No es ni un padre, ni un colega, ni un psicologo, ni nadie con quien nuestro hijo se tenga que marchar de vacaciones.  No deben confundirse los roles.  Un entrenador debe comportarse como un profesional y no sobrepasar los límites de su propia profesión.  No estoy hablando de que un entrenador no pueda dar un abrazo a un deportista en un momento de euforia o que puntualmente se lleve a un grupo de niños a una competición.  Estoy hablando de que deje de ser “normal” que los entrenadores den masajes a menores a solas en una habitación cerrada; o que se metan en las saunas con deportistas menores de edad; o que se vayan de “vacaciones” con nuestros hijos.  Hace años la selección nacional femenina de gimnasia artística (todas menores de edad) vivía permanentemente en un chalet con dos entrenadoras y el seleccionador nacional. Hay límites que no se pueden sobrepasar y esos límites deben conocerlos nuestros hijos.

Sin ánimo de decirle a nadie como debe educar a sus hijos,  os dejo algunos consejos prácticos que espero os sean de ayuda o al menos os sirvan para reflexionar.

  1. Tres son multitud.   Muchas veces ayuda el que haya una tercera persona siempre presente, adulto o niño.  La mayoría de estos delitos sexuales son delitos que ocurren en la intimidad.  Desgraciadamente, y mi caso o el caso del Karate son buenos ejemplos de esto, ni siquiera esto evita que a veces se produzcan los abusos, sobre todo si la tercera persona es un adulto cómplice de los abusos u otro niño en la misma situación que el niño abusado.
  2. Tocar y “tocar” – Es curioso que, comparándolo con otros deporte,  no parece que haya más casos de abuso sexual infantil en deportes donde el contacto del entrenador con el deportista es necesario para la propia práctica del deporte (en gimnasia, por ejemplo, es necesario que el entrenador ayude a las gimnastas a realizar los elementos nuevos por seguridad).  De nuevo, explica a tus hijos donde y como puede tocarle (ayudarle) un entrenador y donde y como NO puede hacerlo.  Se muy explícito sobre qué comportamientos de su entrenador son aceptables y cuales no lo son.
  3. Amplía horizontes.    Has de hablar con tus hijos no solo de los entrenadores sino de cualquier persona que esté en contacto con ellos en su día a día:  fisios, profesores, técnicos … incluso otros compañeros: cualquier persona que esté en contacto con nuestros hijos y que el pequeño lo considere persona de confianza.
  4. Sin secretos. PUNTO.  Anima a tus hijos a que te cuenten lo que hacen en los entrenamientos aunque sean “tonterías”.  Enséñales a confiar en ti a la hora de contarte lo bueno y lo malo.  Déjales que te cuenten cuando tienen miedo, están tristes, contentos, frustrados, enfadados.  No les juzgues.  Los niños que tienen abierta un línea de comunicación en la familia, será más fácil que te alerten de las cosas “raras” antes de que se conviertan en un problema.   No aceptes como buena esa frase tan típica en los ámbitos deportivos de “Lo que pasa aquí dentro no sale de aquí” … “Lo que pasa en este vestuario se queda en este vestuario”.  De eso nada.  Enseña a tu hijo que en tu familia no hay secretos aunque lo diga su entrenador.  Los “secretos” son las armas más poderosas en el arsenal de los pederastas.
  5. Las cosas por su nombre.  Enséñale a tus hijos los nombres correctos de todas las partes de su cuerpo.  Conocer los órganos sexuales con nombres como “chichi” o “colita” puede retrasar, por vergüenza,  que te cuenten que les han tocado de manera inapropiada.
  6. Juega con tu hijo a “que harías tu si … ” Este tipo de juegos ayudará a tu hijo a saber como reaccionar en situaciones comprometidas.  “¿Qué harías tu si alguien te ofreciera un caramelo por la calle?  Ayuda a tu hijo a tener preparadas las respuestas a esas preguntas.  Ayúdales a saber que se puede decir NO y que NO es NO.  Y en caso de duda, hazles entender que han de consultarlo primero contigo.
  7. Enseña a tus hijos a respetar la privacidad de los demás.  Los niños deben aprender a respetar los límites de los demás.  Cuando más capaces son de reconocer los límites de sus amigos o compañeros, más fácil será para ellos reconocer cuando alguien está traspasando sus propios límites.
  8. Enseña a tus hijos a decidir por si mismos como mostrar afecto.  Los niños nunca deben ser forzados a dar besos o abrazos si están incómodos. Son ellos los que deben elegir cómo mostrar afecto.  Los límites que nuestros hijos nos pongan en ese sentido han de ser respetados en casa como en cualquier sitio.  Con esto podremos enseñarles a protegerse de personas que sobrepasen la línea del confort de nuestro hijo a la hora de mostrar afecto.
  9. Y de nuevo.  Enséñales que NO es NO.  Tu hijo debe aprender a decir NO y a que ese NO ha de ser respetado incluso en casa y por los adultos.  Por ejemplo como práctica, cuando se hacen guerras de cosquillas entre hermanos, estas han de parar en el momento en el que el niño dice NO.

Se puede enseñar a un niño a tener respeto por el agua, por ejemplo, cuando aprenden a nadar, sin provocarles miedo al agua.  Esta es la idea a la hora de enseñar a nuestros hijos a protegerse de los depredadores sexuales.  Estos consejos han de llevarse a cabo de la manera más natural posible pero lo más importante de todo es que tus hijos hablen.  Que se expresen.  Lo más importante es que te tomes el tiempo de escucharles.  Que no tengan miedo a ser castigados o ridiculizados cuando te hacen una pregunta o se han metido en un lio.   Han de aprender a identificar lo que hacen mal y han de aprender que en la vida los actos tienen consecuencias y que son ellos los que deciden cómo hacer las cosas.

Por desgracia, ni aplicando todo esto, a veces se puede evitar que nuestros hijos sufran pero habremos hecho mucho si podemos evitar que un solo niño sufra abusos sexuales en la infancia.   Mis padres no pudieron evitarlo en una época en la que el tema sexo era el tema tabú por excelencia.  Ellos pecaron de exceso de confianza hacia la persona y la institución a la que me dejaron a cargo.  Y sin embargo en cuanto notaron que algo “raro” pasaba (sin siquiera saber “toda la verdad”), me sacaron de allí sin contemplaciones.  Nadie les enseñó a protegerme … Nadie les explicó como enseñarme a protegerme.

Nadie me enseñó a mi a pedir ayuda.

 

 

10 Responses to “El abuso sexual en el deporte – Enseña a tus hijos a protegerse”

  • Felicidades Gloria,
    no es fácil alzar la voz, dejar al descubierto falsas creencias que durante años se han amparado detrás del miedo a denunciar. Como bien dices, no hay más ciego que el no quiere ver, pero también es verdad que la falta de información, recursos y apoyo, hace que el silencio haya sido el único camino para mucha gente.
    Ahí es donde debemos poner el acento, en trabajar para dar respuestas y para acompañar en un proceso duro, no sólo para la víctima, sinó para su entorno y para la persona que tiene dudas sobre una conducta de riesgo. Porque no olvidemos que ninguno de nosotros es juez, abogado o detective, por lo tanto nuestra obligación no es más que la de comunicar una sospecha a las instituciones o profesionales de referencia, como ocurriría con cualquier otro tipo de delito o de maltrato. El menor nos necesita, debemos darle herramientas, pero la responsabilidad es nuestra. Gracias por seguir luchando, un abrazo,
    Fundación Vicki Bernadet

  • Unos consejos muy claros. Sin alarmas ni tremendismos.
    Muchas gracias Gloria, y bienvenida al mundo del blog. 😀

  • Hermosa valentía y hermosa claridad a la hora de hablar sobre los abusos y el deporte con una sabiduría de alguien que ha estado ahí, que conoce lo que se siente.

    Gracias por tus palabras.

    Muchos besos

  • Gracias por los consejos Gloria!

  • Viseras…vuelves a dar en el clavo y mas desde tres puntos de vista a mi juicio que hacen de tu comentario persona cualificada para diagnosticar este drama y lacra, sobre todo en deportes de inicios en edades tempranas como en nuestro caso:
    1º Como niña de iniciación (vivencias y experiencias malas)
    2º Como deportista de elite (adolescencia rota)
    3º Como madre ( vision, diagnostico, enfoque, pedagogia)
    Chapo….
    A denunciar sin miedos…..!Padres…mucha atención¡

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